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martes, 9 de octubre de 2012

Lectura N°20: La Gerencia Dio la Cara

Hola amigos. Tiempo sin compartir con ustedes. He tratado de mantenerme activo y por eso escribí seguido durante un tiempo, tome un descanso y ahora estoy nuevamente por estos ciber-lados. Me complace compartir con ustedes esta “secuela” del artículo anterior Las Preguntas Fueron Contestadas, donde explicábamos como el departamento de atención al cliente de una conocida cadena de comida rápida respondió mi queja y prometió invitarme a una reunión con el Gerente del Local. Finalmente, como a la semana de lo sucedido, esa reunión se realizó exitosamente y quiero compartirla con ustedes: La gerencia dio la cara.

Efectivamente, fui contactado aproximadamente 5 días después por el gerente del local en el cual tuve el inconveniente para invitarme a una cena de negocios y discutir sobre lo ocurrido, para lo cual fijamos nuestra cita. Una vez llegado el día, asistí al local y cuando solicité hablar con el señor José Uray, la expresión de la muchacha que me atendió fue de sorpresa y de fotografía, al igual que el encargado que posteriormente vino a preguntar quién solicitaba al Sr. Uray. Supongo que esperaban una persona mayor y se sintieron extrañados al ver que era un joven. 

A partir de allí todo se desenvolvió en una atención de primera. El Sr. Uray me invitó a sentarnos, alguien se nos acercó y nos dijo que nos iba a tomar el pedido en la mesa. Posteriormente me pidió que, aunque ya sabía lo ocurrido, quería que se lo relatara yo mismo. Una vez más, le expliqué el problema con detalles (falla en punto de venta, falta de sencillo, mala atención), y me empezó a dar razones de los mismos:
  1. Para el problema del punto de venta: Es algo que no han podido solucionar, dado que es una situación que afecta su plataforma. El Sr. Uray ha propuesto incorporar un Punto de Venta adicional y bancario (independiente de la plataforma), para poder utilizarlo como respaldo y contingencia. Este planteamiento fue realizado a la Gerencia Regional para su consideración en la dirección nacional del establecimiento, pero toma su tiempo.
  2. Para el problema de falta de sencillo para el vuelto: Indicó que es algo que se le escapa de las manos y coincidimos en ello, ya que es un problema general de muchos establecimientos. Lo que ahora procuran es que sea el establecimiento quien asuma esos costos, y no trasladárselos a los clientes.
  3. Para el problema de fallas en la atención del cliente: Fue el punto más álgido. El Sr. Uray lleva un mes en el establecimiento y apenas llegó notó todo lo que le indiqué, ratificando que era cierto. Me informó que al momento de recibir el llamado de atención imprimió mi queja y convocó a una reunión con todo el personal, quienes inicialmente se quejaron de todo lo reflejado en el reclamo. Sin embargo, decidieron discutirlo punto por punto, y la sorpresa fue la aceptación de todos de que efectivamente esas cosas si estaban sucediendo y desde hace un tiempo ya prolongado.

El Sr. Uray demostró ser una persona con carácter de superación, habiendo ascendido dentro de la empresa y lograr posiciones exitosas en otros locales. Por ello, manifestó preocupación por la situación. Problemas con personal que van desde falta de cajeros porque “no quieren ir a trabajar” hasta malos tratos a los clientes han sido una constante lucha. El sistema tampoco lo ha ayudado. Citó un ejemplo de un trabajador que se ausenta, no asiste y no ha podido despedirlo por estar amparado con el sindicato, quien ha impedido su cese, lo cual hizo profundizar aun más mi reflexión sobre cómo se han degradado los valores y la cultura de nuestra sociedad.

Con respecto al servicio recibido en esa ocasión, la atención fue  magnífica y todo lo que habían dejado de hacer en otras ocasiones esta vez lo hicieron muy bien, y aunque dentro de mi hubo una espinita que decía “ahora todos sabrán que tú fuiste el que se quejó (para no usar otra expresión)”, preferí eso a quedarme callado, ya que valió la pena y se vieron los resultados (y lo más importante: Están obligados a atenderte bien, porque para eso les pagan).

El Sr. José se puso a la orden e intercambiamos números telefónicos para seguir en contacto y poder continuar interactuando respecto a la calidad del servicio. Por ahora, no me queda más que invitarlos a poner todos nuestro aporte para construir una sociedad mejor, donde los valores como la responsabilidad, la cordialidad, el respeto, la atención y la eficiencia estén siempre presente en nosotros. Seamos honestos, sinceros y optimistas, y juntos hagamos un mejor país.

Gerencia Esencial

jueves, 16 de agosto de 2012

Lectura N°19: Las Preguntas Fueron Contestadas


Hola amigos. Bienvenidos. Me complace compartir con ustedes, y sobre todo esta lectura. Como recordarán, en días anteriores les escribí sobre la triste situación que viví en un local de comida rápida de hamburguesas ubicado en Maturín. Recordarán también que me comuniqué con el departamento de atención al cliente vía web, recibiendo respuesta y una promesa de que me contactarían telefónicamente. Pues bien, efectivamente me llamaron, entrevistaron y las preguntas fueron contestadas.


Me contacto el Gerente de Cadenas de la Región de Oriente, Sr. Luis Márquez, sobre el reclamo que les había expuesto, pidiéndome más información al respecto. Le expliqué la situación de empobrecimiento del servicio que he estado observando, a lo cual me transmitió una profunda preocupación. Debo decir que recibí una respuesta para cada una de mis interrogantes:
  1. Para el problema del punto de venta: Disponen de una plataforma propia, que en ocasiones falla, pero en la cual están trabajando. Sin embargo, notó que no me brindaron la debida información de lo que podía estar sucediendo.
  2. Para la situación de la falta de sencillo para dar vuelto también están trabajando. Incluso han prescindido del uso de algunas instituciones financieras porque ellos como cadena están sufriendo el mismo mal.

Finalmente, para las fallas en la parte de atención al cliente, me manifestaron que es una lucha muy dura que están dando, pues desde hace 5 años aproximadamente, ellos mismos han notado el decaimiento de este sector; situación que no es ajena a todos los demás negocios. La situación del país y todas las variables que inciden en la construcción de la sociedad han empeorado el problema y les es muy difícil conseguir personal con verdadera vocación de servicio y atención al cliente, pero me hizo saber que siguen manteniendo una lucha por lograrlo.

Debo decir que me sentí muy agradecido de recibir esa llamada y de que el Sr. Márquez se haya extendido en escucharme, en darme sus explicaciones y en conversar. Así mismo, me ratificó que mi caso sería pasado en un informe al Gerente local, quien también me estaría contactando para lograr recuperar en mi persona una buena percepción de sus servicios. Por este camino van bien, y tengo la corazonada y esperanza de que lo lograrán si mantienen ese espíritu de superación.

Agradezco mucho que finalmente alguien esté dando la cara por los prestadores de servicios y de que con esto pueda contribuirse un poco al conocimiento de nuestros derechos como consumidores, y nuestro deber a construir una mejor sociedad como ciudadanos.

Gerencia Esencial

martes, 14 de agosto de 2012

Lectura N°18: Clamando por un Buen Servicio Parte 2: Maturín


Saludos a todos, de nuevo por este espacio compartiendo con ustedes. Recordarán que de esta temática ya habíamos tenido un encuentro anterior, pero con referencia a la ciudad de Caracas. Bien, en esta oportunidad compartiré con ustedes lo que me sucedió en la ciudad de Maturín, en otra cadena de comida rápida que expende hamburguesas.

Manifiesto mi preocupación por el deterioro continuo que observo en este tipo de servicios. Aunque asisto ocasionalmente, lamentablemente el 100% de las veces que he ido presentan problemas sostenidos:
  • Punto de venta dañado (permanentemente).
  • No tienen sencillo para darte el vuelto del efectivo.
  • No te dicen que no tienen vuelto, sino que te lo dan incompleto asumiendo que debes aceptar tal situación.
Y más allá de esto, lo que me llevo a compartir esto con ustedes es que presencié un maltrato a una cliente cuando pedía unos juguetes de la promoción. La cliente pidió que fueran juguetes para niñas, a lo que el trabajador respondió de forma grosera “Señora esos son los que hay, dígame cual quiere para entregárselo”, poniéndole (para no decir tirando) los juguetes en el mostrador.

Fuera de esto, pasaron otras situaciones en las cuales no pienso extenderme. Sin embargo, si les digo que les escribí al departamento de atención al cliente de dicha cadena y recibí respuesta. Me ofrecieron disculpas y me prometieron que iban a levantar un informe de tal situación y que estaban tomando las medidas para mejorar. Así mismo, me pidieron el número telefónico para que el Gerente responsable pudiera comunicarse directamente conmigo. Esperaré que así sea y pueda decirles en otro encuentro como me fue.

Saludos y sigamos luchando por una mejor sociedad.
Gerencia Esencial

lunes, 13 de agosto de 2012

Lectura N°17: ¿Sufres de Antiservicio?



Hola amigos. Gusto en saludarlos de nuevo, volviendo a compartir con ustedes un poquito de experiencias y opiniones que nos ayuden a mejorar nuestra vida cotidiana. En esta ocasión, hablaré sobre la aparente “política de caos” generada por algunas organizaciones; y digo generada porque cuando observamos algo sostenido en el tiempo, no es producto de la casualidad, sino de la causalidad. Es la planificación del Antiservicio.


Recientemente viví en carne propia la experiencia de ser migrado de una institución financiera a otra, sin aviso y sin protesta (lo cual fue el primer gran error gerencial), para la recepción del pago de mis servicios como empleado. La experiencia fue deplorable. Para empezar, insisto en que algunas instituciones parecieran tener en su filosofía organizacional el caos como política y aquí expongo las razones:
  1. Para atender al público, las personas se aconglomeraron alrededor de una única representante bancaria quien, a duras penas, trataba de hablar en voz alta para poder ser escuchada. Habiendo mucho espacio disponible, si yo hubiera sido el ejecutivo de atención les pido que se sienten para poder darles la información, y no lo hago hasta que no se comporten. ¿Por qué? Sencillo, desde algún lado hay que promover el orden, pero si el mismo promotor no lo hace, ¿Qué puede esperarse de los resultados?
  2. Luego de que finalmente eres “atendido”, te mandan a pasar para hacer 2 estaciones más (colas), antes de recibir la información institucional.
  3. Cuando estás adentro y te entregan las instrucciones para firmar algunas planillas, te piden que “no utilicen bolígrafos de tinta azul, sólo negros, y que los disculpáramos porque ellos no podían facilitárnoslos”. ¡Sorpresa!, de las 70 personas que estábamos adentro, unos 12 tenían bolígrafos de tinta negra. ¿Razón?. La tinta azul PREDOMINA sobre la negra por razones históricas (investiguen y entenderán porqué). Consecuencia: Tardamos el triple de lo necesario debido a la ausencia de información oportuna y el préstamo mano a mano de los bolígrafos; y como si no estuviera al tanto de la situación, la ejecutiva financiera preguntaba cada 3 minutos si “ya estábamos listos”.
  4. Cuando finalmente vamos a entregar la información, resulta que ya nuestras cuentas están abiertas y nuestros datos ingresados (lo cual es lógico porque es una migración de nómina, donde todos los datos son conocidos por nuestra organización). Si ya el proceso estaba hecho ¿Para qué nos hacen perder el tiempo? Si necesitaban “corroborar formalmente” nuestro trámite, pudieron haber solicitado la planilla firmada y entregada en algún punto de recolección, por ejemplo, y evitarse todo lo anterior. Si necesitaban entregarnos las nuevas chequeras y tarjetas, pudieron organizar citas por hora y día para promover el orden. En fin, tuvieron la oportunidad para demostrar eficiencia, pero la desaprovecharon.


Sea cual sea la organización donde te desempeñes, preocúpate por promover el orden, la eficiencia y un buen servicio. El caos existe, pero tu deber como administrador es precisamente gerenciarlo.


Gerencia Esencial

miércoles, 8 de agosto de 2012

Lectura Nº16: Ilusiones Tricentenarias



Saludos compañeros. Nuevamente expreso ante ustedes hechos que vemos día a día, pero que las autoridades se empeñan en hacernos creer en una fantasía. Este es el caso de los ya no tan nuevos “abastos nacionalizados” por el estado venezolano, el cual propende llevar a cabo una revolución en todos los ámbitos, pero que en la práctica la concentra, al menos en un buen porcentaje, hacia la parte ideológica.

Recientemente observé por televisión como se inauguraba un nuevo local, donde se mostraban las bondades que el mismo generaría para los ciudadanos, incluyendo una oferta completa de todos los productos de la cesta básica, a precios regulados y algunos hasta con ofertas. Realmente debo invitar a todos los que deseen aprovechar dichas bondades a que asistan mañana mismo, porque de acuerdo a la estadística y a la experiencia propia, en poco más de un mes se convertirá en un gran galpón de anaqueles vacíos. Este es un gran fallo de gerencia: Una hiperpromoción de productos seguido de un descuido sostenido en las políticas de calidad (de abastecimiento, de cadena de suministros y de servicio) conlleva al fracaso. El local se llena inicialmente, con una asistencia multitudinaria, pero con el tiempo dispone de menos del 50% de la oferta con la que arrancó, todo por el afán de hacer ver al gerente que las cosas marchan bien, y lo peor es que éste sabe que no están bien.

Un buen gerente no sólo dedica esfuerzo a atraer clientes con su publicidad, sino con su trabajo, porque la clientela cada día se vuelve más inteligente y exigente; y si se siente timado, tarde o temprano prescindirá de los servicios de su organización. El decir y el hacer deben concordar y para ello es necesario revisar dos procesos fundamentales de la administración: la dirección y el control.

Gerencia Esencial

martes, 7 de agosto de 2012

Lectura Nº15: Clamando un Buen Servicio Parte 1: Caracas


Saludos amigos lectores y blogueros. Nuevamente comparto impresiones con ustedes sobre los servicios que día a día recibimos “en la calle”, bien sea de parte de operadoras, expendedores de comida, entre otras, como siempre en aras de buscar la forma de mejorarlos.

Desde hace un tiempo y debido a que suelo viajar entre varias regiones, tengo el hábito de comparar el trato al cliente en las diferentes partes del país. En el oriente por ejemplo se caracterizan por ser “muy salidos” (como popularmente se dice), es decir, se tiende a tutear al cliente, o a bromear con él. En el centro son más protocolares y se esmeran mucho por la rapidez, y así en las distintas partes. Recientemente tuve la oportunidad de visitar la capital y debo decir que muchas cosas han cambiado (al menos en mi experiencia). 

Por cosas del destino, tuve que comer en un establecimiento de comida “rápida”, que duró más de 5 minutos en entregar el pedido. Tal vez esto puede sonar exigente, pero les aseguro por experiencia propia que en otros países “rápido” significa que en lo que terminas de pagar, tu pedido está ya servido (y si investigan un poco, encontrarán que generalmente 5 minutos es el tope máximo de espera). En adición a esto, el local estaba sucio, muchas de las “opciones” del menú no estaban disponibles y sólo estaba habilitado el pago en efectivo. Esto verdaderamente está muy mal, ya que 4 deficiencias juntas tan importantes como son servicio, opciones, limpieza y pagos es mucho para soportar.

La única razón por la que aguanté dicha situación fue porque no tenía tiempo para irme a otro sitio, pero particularmente no pienso volver por un buen tiempo. Como recomendé una vez en otra de mis lecturas, tomaré otras alternativas y le haré llegar al departamento de atención al cliente mi queja. Espero poder compartir dicha respuesta con ustedes más adelante. ¿Qué hubieran hecho ustedes? Saludos.

Gerencia Esencial

domingo, 10 de junio de 2012

Lectura Nº12: La Solemnidad

Saludos compañeros blogueros e internautas quienes comparten con nosotros en este espacio: LEGE: Gerencia Esencial. Había dejado intencionalmente un tiempo de descanso para permitirme compartir ideas con algunos amigos y conversar sobre lo que fue el Acto de Graduación (en el cual, cómo saben, recibí mi título de maestría recientemente), y precisamente el título de esta lectura: La Solemnidad.

Haciendo honor al título de este blog, es necesario hacer una crítica constructiva para que la Gerencia de Protocolo de la Universidad de Oriente evolucione, más allá de la esencia, sobre lo que realmente es un Acto Solemne. 
De acuerdo a la Real Academia Española, solmene significa Celebrado o hecho públicamente con pompa o ceremonias extraordinarias, majestuoso, e imponente. Pues bien, nuestro acto de graduación cumplió con lo público y las ceremonias extraordinarias, pero estuvo muy lejos de ser majestuoso e imponente.

Hace 10 años, cuando me gradué de ingeniero, recuerdo que el protocolo para el acto de graduación ya debía empezar a revisarse, pues se manejaba un volumen muy grande de personas en los actos (tanto de graduandos como de familiares), y este hecho generaba incomodidades en los asistentes, por lo prolongado que se volvía el mismo y porque nuestras condiciones climáticas tropicales nos sofocaban, literalmente hablando. Pese a ello, aun se estaba dentro del margen de lo tolerable. La sorpresa, 10 años después y en la misma Universidad de Oriente, es cómo un evento para 1260 graduandos tenía una logística que parecía para 1800 personas. En este orden de ideas, era fácil vislumbrar que con una asistencia promedio mínima de 2 invitados por cada graduando debían esperarse al menos 3800 asistentes. Sin embargo esto no fue así y hubo un déficit de más de 2000 asientos para “el acto solemne”.

Realmente ver sufrir a madres, padres, familiares y amigos por un espacio de sombra, por un lugar para sentarse o por una posición para poder ver a esa persona especial recibir su título, fue deprimente, sobre todo para algunos quienes tuvieron que conformarse con sólo escuchar su nombramiento, ya que ni siquiera pudieron alcanzar a ver desde donde estaban. Más aun, observar como la entrega de títulos parecía más bien una “carrera de relevo”, dista mucho de ser algo majestuoso.

Esto no sólo está pasando en Universidades, sino en instituciones, y hasta en eventos públicos. ¿Pero qué podemos hacer nosotros al respecto? Bueno, como siempre he dicho y es parte de nuestro lema en LEGE, no debemos quedarnos nada más en la crítica, sino que debemos fomentar alternativas de solución. Por eso, lo primero que hice fue conversar con parte de las autoridades al respecto, hacerles llegar mi opinión e indagar la razón por la cual eso ocurría. Inicialmente pensé que era un problema de recursos económicos, pero luego de indagar un poco, mi interpretación final es que están ocurriendo dos fenómenos organizacionales: En primer lugar, el “siempre se ha hecho así”; y en segundo el “es más fácil hacerlo así”. Nuestro deber, como investigadores y como profesionales es mejorar los procesos, no conformarnos con lo existente (y más si evidentemente son disfuncionales). Por esta razón, comparto algunas ideas que pudieran apoyar a una posible mejora en estos actos y recuperar su solemnidad:
  1. Manejar un Máximo de Graduandos por Acto: Si en lugar de concentrar todos los graduandos en un único acto, se hubieran dividido 625 en la mañana y 625 en la tarde, las 1800 sillas hubieran sido suficientes. Por lo general el pago de esta logística es por día, lo cual quiere decir que no se incurriría en gastos adicionales.
  2. Que Cada Núcleo Tenga su Acto: Esto reduciría considerablemente el número de graduandos, haciéndolo más manejable a nivel de protocolo y logística; y adicionalmente fomentaría una competencia sana inter-núcleos, donde pudieran generarse programas de premiaciones y reconocimientos.
  3. Colocar Toldos para Mitigar el Calor: Mínimo para los graduandos, que tienen su ropa de gala y sobre ella la vestimenta de graduación, y deben permanecer inmovibles durante todo el acto.
  4. Negociar el Uso de Locales Aclimatados: Muchas empresas e instituciones (públicas y privadas) disponen de salones acondicionados para este tipo de eventos con capacidades hasta de 2000 personas. Es posible tramitar un alquiler o un préstamo con pagos mínimos de acondicionamiento, del cual la empresa o institución pueda lucrarse a nivel de imagen y la universidad beneficiarse por su uso. Es una estrategia Ganar-Ganar.
  5. Recaudar Fondos: Si bien pudieran existir restricciones en algunas universidades que prohíban solicitar dinero a los graduandos para realizar dicho acto, esto no es limitante para que los propios graduandos organicen una recolección de fondos bajo las múltiples denominaciones que existen: Rifas, Vendimias, Matinés y otros, cuyos fondos pueden favorecer la mejora de las condiciones del acto solemne.
  6. Ajustarse a la Legalidad, pero Evitar la Ineficiencia: En el caso hipotético de que el reglamento universitario impida introducir mejoras en este proceso (por ejemplo, que especifique que el acto de graduación debe ser único y no puede dividirse por núcleos o por turnos mañana-tarde-noche), entonces debe pensarse seriamente en la reforma del mismo.
  7. No Trasladar el Problema al Usuario: Por favor, evitemos el mal que observamos en muchas organizaciones y empresas de hoy en día, donde para expiar sus culpas trasladan el problema al usuario, en lugar de proporcionarle un mejor servicio. Un ejemplo de esto sería si alguna autoridad expresara que “el reglamento no lo permite” o “si se dividen los actos, las autoridades tendrán que viajar a cada uno de ellos”, entre otros. Este tipo de actitudes y posiciones “cómodas” deben evitarse y por el contrario, debe pensarse en el beneficio de los nuevos profesionales, no en su detrimento.
Estas son sólo algunas ideas que pudiesen contribuir a la mejora de nuestras instituciones, y a su evolución en la forma de gerenciar los procesos. Si tienes otras que pudiesen ayudar, no olvides dejarla en tus comentarios.

Gerencia Esencial

viernes, 10 de febrero de 2012

Lectura Nº2: La Calidad de Nuestros Servicios


En esta ocasión, quiero compartir con ustedes impresiones sobre la calidad de los servicios a la cual día a día nos enfrentamos. A todos nos ha tocado en algún momento ir a un banco, a una estación de servicio, a un establecimiento de comida rápida, o hasta un supermercado, y observar como muchos de ellos tienen algo en común: Pocos puntos de pago para el cliente. En el caso de los bancos, es usual ver como la sucursal dispone de 10 cajas, pero normalmente funcionan sólo 3 o 4. Lo mismo pasa con Los supermercados y centros de comida rápida, y peor aún en estaciones de gasolina, donde hay 3 personas para atender 9 dispensadores (cuando están funcionando los 9).


Esta situación está íntimamente ligada a la lectura anterior, donde comentamos sobre La Disminución del Sentido de Atención al Cliente, sin embargo, profundiza aun más el tema, pues va más allá de la atención que el funcionario o prestatario del servicio nos pueda brindar; responde a las bondades, beneficios y/o cualidades que ofrece el establecimiento, o en un caso más grave, las facilidades de las cuales dispone pero no hace uso de ellas. Desde la perspectiva de este humilde servidor, la calidad de los servicios va en detrimento. Sin abordar el tema de escasez de opciones a la hora de adquirir productos, más allá de eso es vergonzante que lo irregular sea tomado como normal. No es aceptable, al menos moralmente, que habiendo 10 cajas en un establecimiento comercial, las personas deban hacer una larga cola porque sólo funcionan 3. Si el comercio desea crecer, debe saber que el cliente amerita una buena atención y que el buen servicio los atrae y los mantiene.


Desde el punto de vista económico, he llegado a pensar que esta situación responde a la necesidad de disminuir los costos de las operaciones. Pero ¿Se está midiendo el costo indirecto de perder a los clientes por esta situación? Realmente es un problema complejo, pues en este momento se combina con el hecho de que, como clientes, no tenemos muchas opciones para escoger. Entonces, ¿Qué podemos hacer?.


Lo primero a tener en mente es saber si existe la posibilidad de darle nuestra opinión directamente al encargado del establecimiento, y tal vez así conozcamos las razones de lo que estamos observando. Si esto no es posible, la segunda opción es verificar si hay un buzón de sugerencias, físico o virtual (teléfono o correo electrónico), y dejar nuestra queja o sugerencia al respecto. Lo tercero es averiguar si existe otro lugar que también ofrezca el servicio en condiciones similares (cercanía, costo, otros), probarlo y cambiarse si resulta mejor. Finalmente, en cuarto lugar está la denuncia pública: Llama a una emisora de radio, escribe en los periódicos o en las páginas web manifestando la situación y seguro esto llegará a oídos del encargado del comercio.

Entonces, les propongo 4 alternativas de solución posibles y en este orden: 1) La conciliación, 2) La notificación, 3) La indiferencia y 4) La exigencia. Para la 1ra opción, es necesario que identifiques empáticamente si la persona a quien te vas a dirigir está en la disposición de escuchar. Si no es así, es preferible que no lo hagas, pues los resultados pueden ser contraproducentes. Así mismo, ten en cuenta que para la 2da y 3ra opción no tendrás trato directo con el establecimiento, y eso introduce un retardo en la llegada del mensaje que se quiere transmitir. Por último, para la  4ta alternativa se debe tener mucho tacto y ser justos y prudentes al decir las cosas, sin exageraciones, limitándose a expresar lo que sucede y cómo nos afecta (y cómo podría mejorarse si tienes ideas al respecto). Puedes combinar las 4 opciones que te propongo de muchas maneras: 1+2+3, 1+3, 2+3, 3. Sólo te sugiero que tomes la 4ta como última alternativa, ya que la idea es mejorar.

Aunado a todo esto, para que dichas propuestas funcionen siempre debes tener la disponibilidad de dar lo que quieres recibir. Así encontrarás excelentes y rápidos resultados de atención en los servicios. Haz del buen trato hacia los demás un habito, es una manera (en ocasiones subliminal) muy efectiva para lograr o conseguir el aprecio y respeto de las personas; y aunque la naturaleza del otro sea distinta a la tuya y puedas no recibir el trato que ofreciste o buscaste; se constante y no dejes que tu naturaleza cambie y  se vea afectada por la de los demás. Con esto lograrás el control y el poder de lo que quieres para tu bienestar y el de tu entorno, en todos los ámbitos posibles.

¿Y tú, qué opciones de solución propones?

Gerencia Esencial